A la hora de iniciar un tratamiento de ortodoncia, una de las preguntas más frecuentes entre los pacientes es cuánto tiempo deberán llevar los aparatos antes de lucir una sonrisa perfecta. En esta búsqueda de eficiencia, los brackets de autoligado han ganado terreno frente a los brackets tradicionales, bajo la promesa de reducir los meses de tratamiento gracias a su avanzada tecnología de baja fricción.
Pero, ¿realmente existe una diferencia significativa en la velocidad del movimiento dental entre ambos sistemas? A continuación, desde Clínica Pío Vila Ayán aclaramos tus dudas.
La diferencia tecnológica en el anclaje
La principal distinción radica en cómo se sujeta el arco metálico al bracket. En los brackets tradicionales se usan pequeñas bandas elásticas (las famosas "gomitas") para fijar el arco. Esto genera una fricción constante que el diente debe vencer para moverse.
Por el contrario, los brackets de autoligado eliminan las gomas. Utilizan un sistema de "compuerta" o clip pasivo que sujeta el arco permitiendo que este se deslice libremente. Al reducir drásticamente la fricción, el diente se desplaza con fuerzas más ligeras pero más constantes.
¿Qué sistema mueve los dientes más rápido?
La evidencia clínica sugiere que los brackets de autoligado disminuyen la duración total del tratamiento en varios meses en casos complejos. Al no haber elásticos que pierdan fuerza o generen resistencia innecesaria, el movimiento biológico es más fluido.
Sin embargo, es importante notar que en las etapas finales de "detallado", ambos sistemas son igual de efectivos. La rapidez del autoligado destaca especialmente en las fases iniciales de alineación y nivelación, donde el ahorro de tiempo es más evidente.
Menos visitas al dentista y citas más cortas
Si tu prioridad es la gestión del tiempo, el sistema de autoligado es el claro ganador. Al no depender de ligaduras elásticas que se estiran o degradan con la saliva, las citas de ajuste pueden espaciarse más, normalmente cada 8 o 10 semanas, frente a las 4 o 5 semanas que requieren los tradicionales. Además, como no hay que quitar y poner gomas individualmente, el tiempo que pasas sentado en el sillón de la clínica es mucho menor.
Higiene y comodidad durante el proceso
Más allá de la velocidad, la salud gingival influye en el ritmo del tratamiento. Las gomas de los brackets tradicionales suelen acumular más placa bacteriana y restos de comida. Los brackets de autoligado, al ser más pequeños y carecer de elásticos, facilitan la limpieza diaria. Una boca sin inflamación responde mejor y más rápido a los estímulos del aparato, evitando retrasos por problemas de encías.
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